“La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía.”[1]

Estas personas que nos enseñan cómo alcanzar la meta, son los Santos: cercanos, porque compartieron nuestras fragilidades y nuestras luchas, pero verdaderas estrellas de nuestra vida, porque vivieron las virtudes en forma extraordinaria.

Este blog quiere hacerte conocer a una mujer ejemplar. Hoy la Iglesia, que es Madre de los Santos, está estudiando y valorando sus virtudes y sus obras que hoy perduran: es la Sierva de Dios, Madre Eufrasia Iaconis, Fundadora de las Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires.



[1] Spes Salvi, N° 49

martes, 23 de agosto de 2016

Padre Francesco de Simone. Párroco de Castelsilano (pueblo natal de la Madre Eufrasia) 1º PARTE

El Padre Francesco viajó a la Argentina para participar de los festejos del Centenario. Ofrecemos, por partes, la entrevista que se publicó después de su regreso a Castelsilano.


CRÓNICA- Publicado el 13/08/2016  14:28



Una vida al servicio de los demás. Se celebra este año los 100 años de la muerte de la Madre Eufrasia Iaconis, fundadora del Instituto de las Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires. Para esta ocasión, en la Argentina se llevaron a cabo celebraciones recordando a esta sierva de Dios «cuya vida fue un constante y generoso “sí” a la Iglesia», como afirman las Hermanas en el sitio web del Instituto.
Nacida el 18 de noviembre de 1867 en Casino, actual Castelsilano, pueblo de la provincia de Crotone, llegó a la capital argentina a la edad de 25 años junto a un grupo de Hermanas con la intención y el deseo de ayudar a los necesitados: trabajar en los hospitales y luego construir oratorios, orfanatos y escuelas, atendiendo a los más pobres. Con los años, funda diversas comunidades y abre un Noviciado también en Italia, en Milán. Debido a un tumor, muere el 2 de agosto de 1916.
Para Sor Eufrasia está en curso el proceso de beatificación. Fue el mismo Papa Francisco que, siendo Cardenal en Buenos Aires, conociendo bien y apreciando mucho a la Hermana calabresa, concluyó el proceso a nivel diocesano que él mismo había iniciado.
En las celebraciones de estos días en Buenos Aires estaba también don Francesco De Simone, párroco de Castelsilano. «Comenzaron el 2 de agosto a las 17.30 con la Santa Misa en la catedral –cuenta el sacerdote a Adnkronos–. Fue presidida por el cardenal Mario Aurelio Poli, que conoce mucho a la Madre Eufrasia. Participaron más de 20 sacerdotes provenientes de diversas localidades donde la Madre Eufrasia es conocida y donde las Hermanas del Instituto trabajan desde hace años: México, Chile, Brasil y diversas partes de la Argentina. También hubo una gran participación de gente».

Continuará....

martes, 21 de junio de 2016

El amor hacia la Inmaculada

En esta oportunidad queremos acercarles un fragmento de un importante testimonio que nos habla de la herencia que nos ha dejado la Madre Eufrasia, para que nos acompañe en el día a día: su devoción y entrega al misterio de la Inmaculada

“Ahora, ¿Qué hizo Madre Eufrasia con estas energías que el Espíritu depositó en ella? Las puso al servicio de su gran amor, y el gran amor de Madre Eufrasia fue la  Inmaculada.
Quizás si yo pudiera resumir lo que de ella he aprendido y percibido diría: Madre Eufrasia se enamoró, Madre Eufrasia amó el misterio de la Inmaculada, y esa es la herencia más preciosa que ella nos dejó. No nos dejó un libro, […], nos dejó a Alguien, nos dejó a una persona”.[1]














[1] Homilía del Padre Alberto Eronti, 01 de agosto de 1993. El sacerdote expresó que tuvo en cuenta para sus reflexiones, una breve biografía de Madre Eufrasia.

martes, 24 de mayo de 2016

El poder de la oración comunitaria

Otro rasgo que destacó el Padre Alberto en su Homilía del 1 de agosto de 1993, fue la confianza que la Madre Eufrasia poseía en el poder de la oración, pero fundamentalmente en la oración comunitaria.
Hoy los invitamos entonces, a reflexionar e imitar esta cualidad de la Madre:


[Aquello que] me llamó la atención realmente en su pequeña biografía, es la confianza que ella tenía en el poder de la oración, pero en el poder de la oración comunitaria.
Por ejemplo, cuando ella está detrás de que la Santa Sede devuelva a la Congregación que ella fundó, el primitivo nombre, la confianza la tuvo, y qué escribía en cada carta: “Recen…, recen…, recen…”
El poder de la oración comunitaria… ¿Y por qué acentúa el poder de la oración comunitaria? Porque cuando rezamos en comunidad, lo que se eleva a Dios es un clamor; no es solamente una voz la que se eleva, es el clamor de los hijos hacia el Padre. Y confiar en este clamor y en su poder es muy importante.
Recuerdan cuando Moisés hizo liberar a su pueblo de Egipto, y Dios se aparece y dice: “He oído el clamor de mi pueblo”. La importancia de clamar, la importancia de elevar juntos la oración al Señor… Y es lo que la Madre Eufrasia quería, que el clamor se levantase al cielo. Pidió una gracia, y la gracia llega cuando uno confía”.[1]







[1] Homilía del Padre Alberto, 01 de agosto de 1993. El sacerdote expresó que tuvo en cuenta para sus reflexiones, una breve biografía de Madre Eufrasia.

martes, 3 de mayo de 2016

La confianza heroica de la Madre Eufrasia

El Padre Alberto, en la Homilía que pronunció durante la Misa celebrada en conmemoración de la partida al Cielo de la Madre Eufrasia, el 1 de agosto de 1993, reflexionó sobre algunos aspectos que le llamaron la atención en la vida de la Sierva de Dios.
El sacerdote destacó tres rasgos de la Madre, hoy les acercamos uno de ellos: su confianza heroica  

“Decirlo es fácil, pero confiar sin quebrarse en las pruebas de la vida que ella tuvo,  no es fácil. Eso supone una vivencia heroica de la confianza en Dios. Es tener la certeza interior de Aquel a quien he entregado mi vida, y es tener la confianza de que El dirige mi vida, orienta mi vida. Y esto es lo que tenía Madre Eufrasia, una confianza verdaderamente heroica.
Ella tuvo motivos suficientes para no seguir adelante, tuvo motivos suficientes para quedarse tranquila y cómoda. Pero no lo hizo, y no lo hizo, porque la fuerza divina que actuaba en ella la impulsaba a ver en cada dificultad, la necesidad de confiar más, de confiar cada día más, y esto hasta el heroísmo de la confianza”.[1]
En una próxima publicación les enviaremos otra de sus reflexiones…






[1] Homilía del Padre Alberto Eronti, 01 de agosto de 1993. El sacerdote expresó, también, haber leído una breve biografía de Madre Eufrasia.