“La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía.”[1]

Estas personas que nos enseñan cómo alcanzar la meta, son los Santos: cercanos, porque compartieron nuestras fragilidades y nuestras luchas, pero verdaderas estrellas de nuestra vida, porque vivieron las virtudes en forma extraordinaria.

Este blog quiere hacerte conocer a una mujer ejemplar. Hoy la Iglesia, que es Madre de los Santos, está estudiando y valorando sus virtudes y sus obras que hoy perduran: es la Sierva de Dios, Madre Eufrasia Iaconis, Fundadora de las Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires.



[1] Spes Salvi, N° 49

martes, 27 de septiembre de 2016

Padre Francesco de Simone. Párroco de Castelsilano (pueblo natal de la Madre Eufrasia) 4º PARTE

Compartimos con ustedes la última parte de la entrevista del Padre Francesco, la cual tuvo lugar a su regreso de la celebración del Centenario de la Partida al Cielo de la Madre Eufrasia Iaconis, al medio de comunicación Crónica de Castelsilano.

Fachada 
del Hospital General de Agudos “Dr. Ignacio Pirovano”
Las Hermanas del Instituto han trabajado mucho y ahora continúan trabajando en hospitales. Eran enfermeras especializadas y los médicos de Buenos Aires se esforzaban por tenerlas porque eran las más preparadas. Sin más, cosa que he sabido últimamente –revela don Francesco– ningún médico operaba sin la presencia de la Hermana que controlaba. Hay una foto que ilustra bien este aspecto: se ven los médicos que operan, las enfermeras alrededor y la Hermana que controla. Era una autoridad».
Después está «el amor fraterno, la caridad, la oración y la ayuda moral que daban. Hay también un museo dedicado a la Madre Eufrasia en Buenos Aires, en la Casa Madre, donde se han recogido tantos testimonios ya sea de la Madre Eufrasia o del trabajo que han realizado las Hermanas en el hospital».
El Papa Francisco, refiere el párroco de Castelsilano, «tiene una óptima relación con esta Congregación porque conoce muy bien a la Madre Eufrasia y ha colaborado con ellas en diversas ocasiones. Sé con certeza que el 16 de julio de este año ha dicho claramente que desea que las Hermanas no dejen el hospital Pirovano, donde prestan un servicio desde hace más de 100 años, hoy ya no como enfermeras sino en la acogida, y que el hospital no deje a las Hermanas.  O sea, reconoce la valiosa importancia de la presencia allí».
Las palabras del Papa: «una mujer normal y fuerte» es el logo del Centenario de la muerte de la Madre Eufrasia. «Es una figura histórica, importante desde el punto de vista social y humano –subraya en conclusión el sacerdote–. Yo he quedado maravillado al ver a las Hermanas que trabajan en el hospital, en las escuelas o en una favela. Estas Hermanas, diversamente de tantos otros institutos, se adaptan a las necesidades de la gente. Si en un lugar es necesario atender ancianos, atienden a los ancianos, si hay niños para atender, atienden los niños, lo mismo a los enfermos”.
Tienen casas también en España y en Italia: una en Roma, una en Grottaferrata y una en Milán. Allí cada año se reúnen los castelsilaneses. «La casa de Milán ha cumplido 100 años en el 2013. He sido invitado y me vino la idea de invitar también a los emigrantes originarios de Castelsilano que se encuentran en Milán y entornos. Ese fue el primer encuentro en 2013, sucesivamente he propuesto un encuentro anual que este año se realizó en mayo. Cada año nos encontramos recordando a la Madre Eufrasia. Es un momento de amistad cultural y religioso –dice don Francisco– y un momento de alegría y de fiesta».


viernes, 16 de septiembre de 2016

Padre Francesco de Simone. Párroco de Castelsilano (pueblo natal de la Madre Eufrasia) 3º PARTE

En esta oportunidad compartimos con ustedes la tercera parte de la  entrevista que otorgó el Padre Francesco, a su regreso de la celebración del Centenario de la Partida al Cielo de la Madre Eufrasia Iaconis, al medio de comunicación Crónica de Castelsilano.

Según Don Francesco, hay buenas perspectivas que de aquí a un tiempo se pueda hablar de beatificación para Sor Eufrasia. Durante las Jornadas en Buenos Aires, «se proyectó un video hecho en el Vaticano en el mes de mayo donde habla el relator, aquel que conoce, sigue y luego tiene el deber de presentar toda la documentación, toda la parte histórica y los testimonios que se refieren al caso. Él ha ilustrado la situación así como se encuentra actualmente y debo decir que hay buenas posibilidades de arribar a la beatificación. Pero antes debe llegar el reconocimiento de “venerable”: después, sucesivamente, con el examen de un milagro se podrá hablar de beatificación».
Tapa del libro de Padre Francesco de Simone,
Una perla di montagna. Madre Eufrasia Iaconis
«Se ha examinado la llamada Positio –explica–: en el 2012, estaba presente también yo cuando el 25 de octubre se presentaron a la  Congregación de las Causas de los Santos todos los documentos que fueron recogidos, todo el trabajo que había hecho también el Papa Francisco cuando era cardenal en Buenos Aires. Él había iniciado y concluido el proceso diocesano». En cuanto al milagro, «se está examinando un caso sobre el cual se mantiene la máxima reserva».
El párroco de Castelsilano tiene dos fotos que prueban el ligamen de Bergoglio con la Madre Eufrasia. Una muestra al cardenal jesuita con Sor Nora Antonelli, madre general de la Congregación, y en el fondo un cuadro de la Madre Eufrasia. En la otra, se ve al futuro Papa mientras habla de la Madre Eufrasia en un encuentro dedicado a la hermana.
Castelsilano recordará a la Madre Eufrasia el 16 de agosto. Estará el arzobispo de Crotone, monseñor Domenico Graziani, «y yo relataré mi experiencia del viaje a la Argentina –dice don Francesco–. En esa ocasión, presentaré «Una perla de montaña, Madre Eufrasia Iaconis», libro escrito por mí sobre su vida y sus obras ilustrado a través de una colección filatélica. Es una obra que refiere también la historia de Castelsilano».
Esta mujer extraordinaria, pero primeramente su tía, «porque el primer núcleo que nació como congregación fue fundado por María Fabiano que era su tía, trabajaba aquí en Castelsilano. Ya entonces –subraya el sacerdote– estas jóvenes que se reunían para la oración también se dedicaban a actividades emprendedoras, porque trabajaban en telar y seda, y estudiaban. Por tanto, estudio, oración y trabajo».
Inusual para la época. «Estamos a fines del 1800 y esto es algo que no todos hacían.  No solo la tía sino también la sobrina ha valorado mucho el rol de la mujer y esto –realza– es un aspecto muy importante a nivel social para aquellos tiempos».
Para no hablar después «de la atención a los más pobres y los niños, Madre Eufrasia tenía un lugar donde reunía cerca de 800 niños, muchos de los cuales habían sido encontrados».


martes, 13 de septiembre de 2016

Padre Francesco de Simone. Párroco de Castelsilano (pueblo natal de la Madre Eufrasia) 2º PARTE

Continuamos con la segunda parte de la entrevista que otorgó el Padre Francesco, a su regreso de la celebración del Centenario de la Partida al Cielo de la Madre Eufrasia Iaconis, al medio de comunicación Crónica de Castelsilano.

 Placa en la Capilla de la Casa Madre,
declarada «sitio de Interés Histórico y Cultural»
 por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires
Las celebraciones continuaron el 3[1] cuando «sucedió un hecho muy particular –refiere Don Francesco– porque ha habido un gran reconocimiento de parte del actual gobierno argentino que ha declarado sitio de interés histórico y cultural la capilla de la Casa Madre, una de las primeras cosas queridas por la Madre Eufrasia y un punto de referencia para muchos emigrantes, sobre todo, italianos».
«Intervinieron –añade el sacerdote– importantes autoridades y se colocó una placa de mármol en la pared principal de la entrada. Les he escrito que la capilla ha sido declarada sitio de interés cultural por el aporte dado por las Hermanas a los hijos de los emigrantes».
Luego siguió el homenaje en la tumba de la Madre Eufrasia que se encuentra en el interior de la capilla del Instituto Inmaculada Concepción. Sobre la tumba el párroco de Castelsilano colocó una placa, obra del maestro orfebre Michele Affidato. «Será para siempre –dice don Francesco– signo del ligamen de la parroquia de Castelsilano con la amada compaisana que ha dado la  vida por los emigrantes y los enfermos».
En la placa, refiere el sacerdote, se lee: «La comunidad de Castelsilano y su párroco Don Francesco De Simone con reconocimiento y gratitud a la dilecta y amada Madre Eufrasia Iaconis en el centenario de su nacimiento al cielo». La parroquia calabresa se ha comprometido también a ofrecer cada año la contribución para hacer arder una lámpara sobre la tumba de la Madre Eufrasia.
Las iniciativas por el Centenario continuaron, con «un tour por la ciudad de Buenos Aires que recorrió los lugares donde Sor Eufrasia ha vivido y trabajado, y en el cual participaron todas las delegaciones que llegaron, mientras que el 5 y el 6 fueron días dedicados a las Jornadas. Ha sido muy interesante la visita al Museo de los Inmigrantes, el lugar donde permanecían al menos por 40 días todos los emigrantes que llegaban desde Europa. Por allí pasaron muchos italianos, muchos calabreses».


Continuará...



[1] Se llevó a cabo el día 4 de agosto de 2016.

martes, 23 de agosto de 2016

Padre Francesco de Simone. Párroco de Castelsilano (pueblo natal de la Madre Eufrasia) 1º PARTE

El Padre Francesco viajó a la Argentina para participar de los festejos del Centenario. Ofrecemos, por partes, la entrevista que se publicó después de su regreso a Castelsilano.


CRÓNICA- Publicado el 13/08/2016  14:28



Una vida al servicio de los demás. Se celebra este año los 100 años de la muerte de la Madre Eufrasia Iaconis, fundadora del Instituto de las Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires. Para esta ocasión, en la Argentina se llevaron a cabo celebraciones recordando a esta sierva de Dios «cuya vida fue un constante y generoso “sí” a la Iglesia», como afirman las Hermanas en el sitio web del Instituto.
Nacida el 18 de noviembre de 1867 en Casino, actual Castelsilano, pueblo de la provincia de Crotone, llegó a la capital argentina a la edad de 25 años junto a un grupo de Hermanas con la intención y el deseo de ayudar a los necesitados: trabajar en los hospitales y luego construir oratorios, orfanatos y escuelas, atendiendo a los más pobres. Con los años, funda diversas comunidades y abre un Noviciado también en Italia, en Milán. Debido a un tumor, muere el 2 de agosto de 1916.
Para Sor Eufrasia está en curso el proceso de beatificación. Fue el mismo Papa Francisco que, siendo Cardenal en Buenos Aires, conociendo bien y apreciando mucho a la Hermana calabresa, concluyó el proceso a nivel diocesano que él mismo había iniciado.
En las celebraciones de estos días en Buenos Aires estaba también don Francesco De Simone, párroco de Castelsilano. «Comenzaron el 2 de agosto a las 17.30 con la Santa Misa en la catedral –cuenta el sacerdote a Adnkronos–. Fue presidida por el cardenal Mario Aurelio Poli, que conoce mucho a la Madre Eufrasia. Participaron más de 20 sacerdotes provenientes de diversas localidades donde la Madre Eufrasia es conocida y donde las Hermanas del Instituto trabajan desde hace años: México, Chile, Brasil y diversas partes de la Argentina. También hubo una gran participación de gente».

Continuará....

martes, 21 de junio de 2016

El amor hacia la Inmaculada

En esta oportunidad queremos acercarles un fragmento de un importante testimonio que nos habla de la herencia que nos ha dejado la Madre Eufrasia, para que nos acompañe en el día a día: su devoción y entrega al misterio de la Inmaculada

“Ahora, ¿Qué hizo Madre Eufrasia con estas energías que el Espíritu depositó en ella? Las puso al servicio de su gran amor, y el gran amor de Madre Eufrasia fue la  Inmaculada.
Quizás si yo pudiera resumir lo que de ella he aprendido y percibido diría: Madre Eufrasia se enamoró, Madre Eufrasia amó el misterio de la Inmaculada, y esa es la herencia más preciosa que ella nos dejó. No nos dejó un libro, […], nos dejó a Alguien, nos dejó a una persona”.[1]














[1] Homilía del Padre Alberto Eronti, 01 de agosto de 1993. El sacerdote expresó que tuvo en cuenta para sus reflexiones, una breve biografía de Madre Eufrasia.